Querida Salo:
Si pudiera sentarme un ratito con vos, con esa mujer de hace 12 años que empezaba Cositas de Ángel, creo que no te contaría todo lo que va a pasar.
No te diría cuántas veces vas a cambiar de idea.
Cuántas veces vas a sentir que encontraste el camino y, un tiempo después, vas a descubrir que necesitabas tomar otro.
No te contaría las veces que vas a dudar de vos, ni las veces que vas a tener que empezar de nuevo.
Tampoco te diría todo lo hermoso que viene.
Creo que solamente te miraría y te diría:
Seguí.
Confiá en esa sensación que hoy no sabés explicar.
Porque eso que estás empezando no va a quedarse quieto.
Va a crecer.
Y vos vas a crecer con él.
Hace 12 años pensabas que estabas creando un emprendimiento.
Todavía no sabías que, en realidad, estabas abriendo una puerta.
Una puerta hacia otra manera de vivir, de mirarte, de elegirte y de relacionarte con vos misma.
Vas a estudiar.
Vas a aprender.
Vas a cambiar.
Vas a conocer herramientas que hoy ni siquiera imaginás.
Algunas se van a quedar con vos para siempre. Otras van a cumplir su ciclo y vas a dejarlas ir.
Y está bien.
Porque también vas a aprender que evolucionar no significa traicionar a la mujer que fuiste.
Significa honrarla.
Con el tiempo vas a entender algo todavía más importante:
no viniste a decirles a otras mujeres cómo tienen que vivir.
Viniste a acompañarlas a recordar que tienen elección.
Que pueden escucharse.
Que pueden conocerse.
Que pueden cambiar aquello que ya no las representa.
Que pueden crear una vida que se parezca cada vez más a quienes son.
Vas a sentarte frente a muchas mujeres.
Algunas llegarán buscando flores.
Otras una bruma.
Otras Reiki, una charla, un encuentro, un círculo, un ritual o simplemente un espacio donde sentirse escuchadas.
Pero con los años vas a descubrir que detrás de todas esas formas hay algo que nunca cambió:
el deseo de volver a una misma.
Y ahí vas a entender cuál era realmente el corazón de Cositas de Ángel.
También vas a descubrir que la espiritualidad no está solamente en los grandes momentos.
Está en lo cotidiano.
En aprender a poner un límite.
En descansar.
En organizar tu tiempo.
En animarte a decir que querés más.
En permitirte disfrutar.
En reconocer todo lo que ya construiste.
En dejar de esperar el momento perfecto.
En elegir.
Y también en prosperar.
Porque un día vas a comprender que ser espiritual y desear una vida plena, abundante y próspera nunca fueron caminos opuestos.
Que podés querer paz y también crecimiento.
Profundidad y disfrute.
Conexión y proyectos.
Gratitud por lo que tenés y sueños enormes por lo que todavía querés crear.
Y hay algo que me gustaría contarte especialmente.
Dentro de 12 años vas a seguir teniendo ideas.
Muchas.
Vas a seguir soñando.
Vas a seguir creando cosas nuevas.
Vas a seguir preguntándote “¿y si…?”
Y eso me emociona.
Porque después de todo este tiempo no llegaste a una versión terminada de vos misma.
Seguís floreciendo.
A tu ritmo.
Con tus tiempos.
Con etapas de mucha expansión y otras en las que necesitás volver hacia adentro.
Y finalmente vas a entender que ninguna de las dos está mal.
Hoy puedo mirar hacia atrás y ver todo lo que construimos juntas.
Las personas que llegaron.
Las mujeres que confiaron.
Las conversaciones.
Los encuentros.
Las flores.
Las brumas.
Las sesiones.
Los círculos.
Los talleres.
Los abrazos.
Los mensajes que aparecieron justo en esos días en los que te preguntabas si todo esto tenía sentido.
Y también puedo mirar todas las versiones de nosotras que quedaron en el camino.
No las cambiaría.
Porque cada una hizo lo mejor que pudo con lo que sabía en ese momento.
Cada una nos trajo hasta acá.
Así que si realmente pudiera volver 12 años atrás y encontrarte justo antes de empezar, no intentaría ahorrarte los errores.
No te daría un mapa.
Ni siquiera te contaría cómo termina la historia.
Porque ahora sé algo que vos todavía estás aprendiendo:
no existe una única vida esperándonos.
La vamos creando.
Con cada decisión.
Con cada límite.
Con cada vez que nos animamos.
Con cada vez que soltamos algo que ya no somos.
Con cada pequeño paso que damos hacia aquello que sí queremos ser.
Por eso solamente me acercaría, te abrazaría fuerte y te diría:
Animate.
No necesitás tener todo resuelto.
No necesitás saber exactamente hacia dónde te va a llevar este camino.
Empezá.
Porque esa pequeña decisión que estás tomando hoy va a cambiar muchísimo más de lo que imaginás.
Y 12 años después vas a mirar todo lo vivido y vas a poder decir:
qué bueno que aquella mujer se animó.
Gracias por haber empezado.
Gracias por haber creído.
Gracias por no haberte quedado solamente imaginando otra vida.
Porque gracias a vos, hoy existe Cositas de Ángel.
Y todavía tenemos muchísimo por crear.
Feliz cumpleaños, Cositas de Ángel.
Con amor y luz,
Salo Romero ❤️Septiembre 2026